• 26 mayo, 2022 6:53 am

Radio Vida Familiar

Proclamando principios y valores para la familia

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Rompa las ataduras del espíritu de esclavitud al ayer


Satanás quiere llevarnos de nuevo al pasado, atados por cadenas de culpabilidad. Cuando lo hacemos, pasamos por alto la gracia de Dios y la obra redentora del Señor Jesús en la cruz, quien perdonó nuestros pecados para darnos una nueva oportunidad.

Lucía cometió muchos errores cuando era muy joven. Estuvo inmersa en las drogas, en la promiscuidad sexual y en una vida desenfrenada. Cuando recibió a Cristo en su corazón, emprendió una nueva vida. Concretó un noviazgo serio, contrajo matrimonio y tiene hoy dos hijas. Pese a ello, hay períodos en los que siente que su pasado la persigue como una sombra agigantada.

Jorge Iván fue drogadicto desde la adolescencia hasta que contrajo matrimonio, a media juventud. Aunque trabajaba arduamente para sostener sus hábitos auto destructivos, solamente cuando le permitió al Señor Jesús tratar con su existencia, logró vencer la adicción. No obstante, a veces el enemigo espiritual, satanás, lo ataca con sentimientos de culpa.

José Luis fue infiel en dos ocasiones, teniendo una amorosa esposa y dos hijos adolescentes. La sensación de culpabilidad lo acompañó por mucho tiempo. Le pidió perdón a Alejandra y, decidió, emprender una nueva vida, poniendo especial énfasis en ganar de nuevo la confianza de su cónyuge. Iba con frecuencia a la comunidad de creyentes y experimentó crecimiento espiritual. Sin embargo, no niega que periódicamente se siente el ser más repugnante de la tierra por los errores del ayer.

VOLVER A LAS ATADURAS DEL PASADO

Estos tres casos de la vida real, no son aislados. Forman parte de la cotidianidad de muchas personas. Aun cuando encontraron una nueva oportunidad de vida en Jesucristo, con frecuencia vuelven atrás, atormentados por los recuerdos de los equívocos en los que incurrieron.

No es algo nuevo. En el primer siglo, los creyentes en Jesucristo batallaban con las mismas dificultades. El apóstol Pablo, consciente de lo que ocurría y bajo la inspiración divina, escribió a los creyentes de Roma:

 Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.” (Romanos 8: 15-17 | RV 60)

Se trata de un texto maravilloso sobre el cual debemos meditar con frecuencia. Presenta la lucha que enfrentamos ahora que, gracias a la obra del Señor Jesús en la cruz, nuestros pecados fueron perdonados y somos hijos de Dios. Pese a ello, el enemigo quiere volvernos, de nuevo, a la esclavitud de la vida que llevábamos antes, cuando no conocíamos al Padre celestial y su gracia infinita.

¿Qué busca Satanás?

  • Mantenernos atados al pasado
  • Dominarnos con el temor a la condenación eterna
  • Angustiarnos con pensamientos de condenación}
  • Gobernarnos con la frustración

Lo lamentable es que, infinidad de personas, sucumben de nuevo y caen bajo el espíritu de la esclavitud al que alude el apóstol Pablo.

LO QUE PRODUJO LA GRACIA DE DIOS

La gracia de Dios es un regalo que, por nuestras obras y méritos, no merecíamos. Fue por gracia que nos perdonó por la obra del Señor Jesús en la cruz y nos asegura la salvación y vida eterna.

Su amor infinito queda sintetizado en las siguientes palabras del profeta Miqueas:

“¿Qué Dios como tú, que perdona la maldad, y olvida el pecado del remanente de su heredad? No retuvo para siempre su enojo, porque se deleita en misericordia. Él volverá a tener misericordia de nosotros; sepultará nuestras iniquidades, y echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados. ” (Miqueas 7: 18, 19 | RV 60)

Pese a ello, con argumentos de error, el adversario pretende invalidar lo que hizo nuestro Padre celestial.

El autor cristiano, Johm Sheasby, escribió:

“… estamos tratando con un problema espiritual producido, en el mejor de los casos, por la ignorancia y, en el peor de los casos, por el engaño; …también estamos siendo confrontados con la actividad demoníaca de nuestro enemigo acérrimo, Satanás” (Libro ¡Hijo!, disfrutando de la libertad de servir a Dios sin temor)

Bajo ninguna circunstancia podemos permitirle al enemigo que nos bombardee con ideas de culpabilidad porque ya nos arrepentimos de esos pecados y Dios nos perdonó. Es más, nuestro amoroso Hacedor, por su divino amor, ya no se acuerda de esos equívocos.

SIETE RAZONES PARA NO PERMITIRNOS VOLVER AL PASADO

Si somos libres, gracias a la obra redentora de Jesucristo, no podemos volver atrás ni dejarnos atrapar por las redes del estancamiento.

Compartimos con usted 7 poderosas razones para ser libres de las ataduras al espíritu de esclavitud del ayer:

  • Ya no estamos bajo condenación (Romanos 8: 1)
  • La ley del Espíritu nos libra del pecado y de la muerte (Romanos 8: 2)
  • Con su muerte en la cruz, el Señor Jesús nos hizo libres de la condenación de la Ley (Romanos 8: 3, 4)
  • Cuando vivimos en la carne, se nos dificulta caminar conforme a la voluntad de Dios (Romanos 7, 8)
  • Al acogernos a la gracia de Dios, tenemos el Espíritu de Cristo (Romanos 8: 9, 10)
  • El Espíritu de Dios trae vida a nuestro ser (Romanos 8: 11)
  • El Espíritu Santo da testimonia que ahora somos hijos de Dios (Romanos 8: 16)

El apóstol Pablo explica el asunto en los siguientes términos:

“Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne; porque si vivís conforme a la carne, moriréis; más si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis.” (Romanos 8: 12, 13 | RV 60)

Si somos libres, no podemos volver a la esclavitud. Si está en los límites de esa frontera, vuelva la mirada a Jesucristo y pídale a nuestro amado Dios y Salvador que le haga caer en cuenta del error.

LA OBRA DEL ESPÍRITU SANTO TRAE LIBERTAD

El Espíritu Santo que habita en nosotros nos revela la verdad y nos guía por el sendero apropiado, para no seguir amarrados al engaño y condenación que anda promoviendo Satanás, y que—de hecho—, prevalece en numerosas iglesias cristianas de la época actual.

El autor cristiano, Johm Sheasby, anota:

“El ministerio del Espíritu Santo es revelar la plenitud de la vida en el Unigénito, Jesús. Entonces, esa revelación lo que hace es exponer el pecado y la muerte en la vida del creyente. Es allí cuando el Espíritu Santo nos guía fuera del engaño del pecado, hacia la libertad que trae consigo la verdad de Dios, y hacia la realidad de la vida plena que hay en Cristo Jesús.” (Libro ¡Hijo!, disfrutando de la libertad de servir a Dios sin temor)

Es muy importante reflexionar en el asunto porque, de manera honesta, aunque equivocada, muchas personas que se proclaman creyentes en Jesús, todavía se mueven en la esfera de la condenación que promueve Satanás (Cf. Apocalipsis 12: 10).

Pretenden que abandonemos la paz que se deriva de la gracia de Dios. De hecho, estas personas generalmente no avanzan todo lo que pudieran en su vida espiritual. ¿El motivo? Se sienten tan culpables que, incluso, dudan de si tienen la salvación.

DEJE DE MOVERSE EN EL NIVEL DE LA RELIGIOSIDAD

La religiosidad (Colosenses 2: 20-23) no busca otra cosa que proclamar obras y esfuerzo propio como el camino para lograr la aceptación de Dios. ¡Tremendo error! El Padre nos ama por gracia, no por nuestros méritos. Ahora, es cierto que experimentamos cambios y deseamos caminar en Su voluntad, correspondiendo al amor que nos ha tenido desde la eternidad.

Jamás pierda de vista que fuimos justificados delante del Padre por la obra de Jesucristo. Es un don (regalo) que se recibe por fe, como leemos en Romanos 5: 17:

“Pues si por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia.”

Entonces, ¿por qué nos gobierna el temor? La respuesta está en la Palabra:

“Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos.” (Gálatas 4: 4, 5 | RV 60)

Nuestros esfuerzos jamás serán suficientes para alcanzar la gracia de Dios que nos perdona. Él ya lo hizo con la muerte de Jesús en la cruz. Ahora, nos corresponde vivir esa nueva vida de crecimiento permanente.

Si no ha recibido a Jesucristo como su Señor y Salvador, hoy es el día para que lo haga. Ábrale las puertas de su corazón y permítale que gobierne su vida y su familia. Es la mejor decisión que podemos tomar.


© Fernando Alexis Jiménez – Ministerios Vida Familiar – #RadioVidaFamiliar


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Fernando Alexis Jiménez

Fernando Alexis Jiménez es autor y conferencista cristiano. Coaching certificado por la organización John Maxwell Team. Junto con su esposa Lucero dirigen los "Ministerios Vida Familiar" enfocados en la proclamación de principios y valores para todos los componentes del hogar. Dirigen los Seminarios "Edificando Familias Sólidas", que se imparten de manera presencial y virtual