• 26 mayo, 2022 5:16 am

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Proclamando principios y valores para la familia

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¿Realmente Jesucristo es Dios?


Alrededor de la naturaleza del Señor Jesucristo se han tejido muchas herejías. Buena parte de las enseñanzas de error que se difunden, sacan textos bíblicos de su contexto. Al profundizar cuidadosamente en el análisis del tema a la luz de las Escrituras, quedará sorprendido. Le animamos a consultar las citas bíblicas que le compartimos.

Alrededor de la figura del Señor Jesús se han tejido muchas apreciaciones y construido enseñanzas de error, en algunas denominaciones que se proclaman cristianas. Incluso hay quienes, en diferentes períodos de la historia, se han proclamado la nueva encarnación de Jesucristo. David Koresh, Jim Jones y Álvaro Theiss,  en Brasil, entre otros.

Los testigos de Jehová, por ejemplo, creen que Jesús es el “Hijo unigénito” de Dios y que su vida comenzó en el cielo. Se describe como la primera creación de Dios y la “representación exacta de Dios“, pero se cree que es una entidad separada y no parte de la divinidad. Señalan que Dios usó a Jesús para crear todas las demás cosas.

Esta entidad hace presencia en 240 países, tiene más de 120 mil lugares de congregación y reúne a 8.695.808, según las estadísticas de su sitio oficial en la Internet.

A su turno los mormones, otra de las organizaciones grandes en el mundo, Jesús es Hijo de Dios y como tal heredó poderes de divinidad de Su Padre, incluyendo la inmortalidad, la capacidad de vivir para siempre. Durante su ministerio terrenal poseía los poderes de un Dios. No obstante y como lo aclaran al hacer énfasis en “un Dios“, no creen que Él tenga la misma condición del Padre celestial.

JESÚS VISTO POR LAS RELIGIONES DEL MUNDO

De acuerdo con la Sociedad Internacional para la Conciencia de Krishna, en el hinudismo la figura de Jesucristo es muy respetada. Explican que, en una de las escrituras sagradas de su religión, el Bhavyshya Purana (que data de hace 3.000 años aproximadamente), se anuncia el nacimiento de Jesús con el nombre de Isha. Hay una corriente de pensamiento dentro del hinduismo que encuentra paralelismos entre Jesús e Ishwar.

Para muchos budistas, Jesús fue un ser iluminado, un gran maestro. Lo sienten muy cerca por su humanidad. No lo ven como Dios. Las enseñanzas del budismo, cuyo fundador fue Siddhartha Gautama (el Buda), se difundieron en India 500 años antes del nacimiento de Jesús.

De acuerdo con su perspectiva, existen personas como Jesús que, en el proceso de “despertar”, han logrado cultivar excepcionales capacidades mentales, una gran sabiduría y profundos sentimientos de amor y de compasión hacia el prójimo.

En el Islam, Jesús (Isa en árabe) es considerado -como Abraham, Moisés, Mahoma- uno de los más grandes profetas de la humanidad. Plantean que fue el hijo de María y no de Dios. Ninguno de los dos es partícipe con Dios en la administración del Universo, coinciden en asegurar.

En el Islam, Jesús no es visto como un intercesor ante Dios. Fue un ser humano a quien -de acuerdo con esta religión- no se le reza ni se le pide nada. De hecho, en el Corán, se reconoce la habilidad de Jesús para hacer milagros.

La tradición judía subraya que Jesús nació, vivió y murió como judío. En la visión monoteísta judía es imposible que una persona sea sinónimo de Dios. Jesús es percibido como un maestro y un rabino.

Marcelo Polakoff, presidente de la Asamblea Rabínica Latinoamericana, le dijo al Portal de la BBC que “Lo que plantea una diferencia entre el judaísmo y el cristianismo tiene que ver no con la figura de Jesús en el sentido histórico, sino con la idea de Jesús como un mesías. Compartimos la idea de Jesús, pero diferimos en la idea de Cristo“.

LA RELACIÓN ENTRE JESÚS Y DIOS

Cuando vamos a la Palabra, leemos que Jesús es la encarnación de Dios para salvar a la humanidad. El apóstol Juan, alrededor del tema, escribió:

“Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.” (Juan 1: 14 | RV 60)

Él tomó la misma condición del género humano para evitar su condenación eterna (Juan 3: 16)

Y explica el apóstol Juan:

“Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.” (Juan 1: 17 | RV 60)

La gran diferencia es que se hizo hombre, tuvo todas nuestras condiciones, excepto el pecado.

El teólogo y autor anglicano, J.C. Ryle (1816-1900) explica el asunto en los siguientes términos:

“En su cuerpo Jesús sufrió y derramó su sangre, murió, fue sepultado, resucitó y ascendió al cielo. ¡Y, sin embargo, durante todo ese tiempo, Él era Dios y también hombre! Esta unión de las dos naturalezas en la persona de Cristo, es sin duda, uno de los misterios más grandes de la religión cristiana.”

Por su parte, hace siglos la iglesia de Inglaterra. en uno de sus documentos fundamentales publicado en el 1662, anotó que el Señor Jesucristo fue engendrado por el Padre desde la eternidad, de una misma sustancia con el Padre y, aun así, consideró su condición de eterno Dios.

“… de modo que las dos naturalezas a divina y la humana, fueron unidas entera y perfectamente en una misma persona para no ser separados jamás, de lo que resulta un solo Cristo, verdadero Dios y verdadero hombre.”

¿NO TRAÍA DIFICULTADES LA EXISTENCIA DE ESTAS DOS NATURALEZAS EN CRISTO?

La discusión alrededor de la viabilidad de las dos naturalezas en Cristo, ha persistido por siglos. Podemos incluso tener la certeza de que tales diferencias de criterio no serán zanjadas pronto. Siempre prevalecerán suspicacias. Sin embargo, tome nota de los siguientes elementos:

  • La naturaleza humana de Cristo no absorbió su naturaleza de Dios
  • Las dos naturalezas permanecieron perfectas, aunque distintas
  • Las dos naturalezas jamás se confundieron, durante el ministerio terrenal del Señor Jesús.
  • En su condición de hombre, la naturaleza de Cristo jamás fue distinta de la nuestra.
  • Desde el primer momento de la encarnación, Cristo fue hombre perfecto.

No se trata de conclusiones tomadas a la ligera. El apóstol Pablo, en el primer siglo, procuró explicar la situación en los siguientes términos:

“E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: Dios fue manifestado en carne, justificado en el Espíritu, visto de los ángeles, predicado a los gentiles, creído en el mundo, recibido arriba en gloria.” (1 Timoteo 3:16 | RV 60)

En una intervención ante una nutrida audiencia en Mileto, antigua ciudad griega de la costa occidental de Anatolia, el apóstol Pablo dejó claro que Dios compró a Su pueblo–que estaba muerto en delitos y pecados–con su propia sangre vertida en la cruz:

“Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre.” (Hechos 20:28 | RV 60)

Tenga en cuenta algo importante: Jesucristo nunca dejó de ser eterno. Desconocer estas realidades, rodeadas de misterio, es lo que ha dado lugar a herejías a través de los siglos.

JESUCRISTO, NUESTRO MEDIADOR ANTE DIOS

Jesús conoció, durante su tránsito terrenal, la naturaleza humana a plenitud. Sabe de nuestros sufrimiento, dolor, ansiedad, desilusiones, frustración y debilidades. Pero se mantuvo victorioso, prendido de la mano del Padre.

El teólogo y autor anglicano, J.C. Ryle (1816-1900), precisó:

“Jesús puede conmoverse por el sufrimiento de las debilidades de Su pueblo porque Él mismo las sufrió, siendo tentado. Es todopoderoso porque es Dios y, además, puede identificarse con nosotros porque es hombre.”

El apóstol Juan deja claro que Jesús es nuestro modelo de vida y, tácitamente entendemos que, pese a las luchas que libramos con nuestro mundo interior, podemos vencer en todas las batallas:

“El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo.” (1 Juan 2:6 | RV 60)

¿EXISTIÓ JESUCRISTO DESDE LA ETERNIDAD?

La preexistencia de Cristo es otro de los puntos controversiales para muchos de quienes se llaman creyentes e, incluso, aquellos que siendo de otras vertientes de fe, proclaman que se enfocan en el estudio acerca de Dios.

Bajo inspiración divina, el rey Salomón escribió hace muchos siglos al respecto, dejando claro que Jesús existió desde siempre en el Padre:

“Jehová me poseía en el principio, ya de antiguo, antes de sus obras.  Eternamente tuve el principado, desde el principio, antes de la tierra. Antes de los abismos fui engendrada; antes que fuesen las fuentes de las muchas aguas. Antes que los montes fuesen formados, antes de los collados, ya había sido yo engendrada; no había aún hecho la tierra, ni los campos, ni el principio del polvo del mundo. Cuando formaba los cielos, allí estaba yo; cuando trazaba el círculo sobre la faz del abismo; cuando afirmaba los cielos arriba, cuando afirmaba las fuentes del abismo; cuando ponía al mar su estatuto, para que las aguas no traspasasen su mandamiento; cuando establecía los fundamentos de la tierra, con él estaba yo ordenándolo todo, y era su delicia de día en día, teniendo solaz delante de él en todo tiempo.” (Proverbios 8: 22- 30 | RV 60)

En términos sencillos, Jesús estaba con el Padre desde siempre y fue Él quien le dio a conocer a la humanidad (Juan 1: 18)

Acerca de Jesucristo, el Supremo Hacedor inspiró a Isaías para que escribiera:

“He aquí mi siervo, yo le sostendré; mi escogido, en quien mi alma tiene contentamiento; he puesto sobre él mi Espíritu; él traerá justicia a las naciones. ” (Isaías 42: 1 | RV 60)

Queda claro, de acuerdo con la Biblia, que Jesucristo existió en la eternidad como Dios (Leer Filipenses 2: 5-8; Juan 16: 15; 17: 5) Cuando confesamos a Jesús como Señor, glorificamos al Padre.

¿QUÉ HIZO JESÚS POR TRAERNOS LA SALVACIÓN?

Se sacrificó. Permítame compartir algunas de las cosas que hizo por usted y por mí, para darnos la oportunidad de que el pasado fuera borrado y ofrecernos una nueva vida presente, y al morir terrenalmente, la eternidad con Él.

  • Jesús se despojó de su gloria (Filipenses 2: 7)
  • Se hizo carne de pecado (Romanos 8: 3)
  • Nació bajo la ley y nos hizo libres de la ley de condenación (Gálatas 4: 4)
  • Asumió el dolor y el quebranto (Isaías 53: 3)
  • Fue despreciado y desechado de los hombres (Salmo 22: 6; Isaías 53: 3)
  • Conoció la pobreza (Mateo 8: 20)
  • Fue tentado y venció (Mateo 4: 1 ss, Hebreos 2: 17; 4: 15)
  • Llevó el peso de nuestros pecados (Isaías 53: 5)
  • Experimentó el desamparo (Mateo 26: 39; 27: 46)

Permítame citar aquí el pastor presbiteriano de línea puritana, John Flavel (1630-1691), quien escribió:

“…todas estas cosas fueron nuevas para Cristo. No las conocía hasta que, por nosotros, se sujetó voluntariamente a ellas. Es así como experimentó lo que no había vivido cuando estaba con el Padre… la condición y el estado de Jesucristo, antes de su encarnación, era un estado más elevado de incomparable delicia en el gozo de Su Padre,”

La obra maravillosa de Jesucristo  nos permite ser transformados por gracia, y no morir para siempre, como los que no tienen fe ni esperanza.

Dios el Padre y Jesús son uno en naturaleza, amor y voluntad. El amado Salvador lo explicó a un grupo de judíos expectantes, en una escena maravillosa que describe el apóstol Juan:

“… Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ellas dan testimonio de mí; pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas, como os he dicho.  Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.  Yo y el Padre uno somos.” (Juan 1: 25-30 | RV 60)

Desconozco cuál sea su apreciación acerca del Señor Jesús. Lo que sí puedo asegurarle es que Jesús es Dios hecho hombre para traernos salvación. Cuando le abrimos las puertas de nuestro corazón, trae transformación nuestra ser y, de paso, cambia las condiciones en nuestro hogar.

¿Ya le recibió en su vida? Hoy es el día para hacerlo con una sencilla oración, allí donde se encuentra. Dígale con sus propias palabras que lo recibe como su único y suficiente Dios y Salvador. Comprobará que se trata de la experiencia maravillosa y transformadora, que siempre ha estado anhelando.


© Fernando Alexis Jiménez – Ministerios Vida Familiar – #RadioVidaFamiliar


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Fernando Alexis Jiménez

Fernando Alexis Jiménez es autor y conferencista cristiano. Coaching certificado por la organización John Maxwell Team. Junto con su esposa Lucero dirigen los "Ministerios Vida Familiar" enfocados en la proclamación de principios y valores para todos los componentes del hogar. Dirigen los Seminarios "Edificando Familias Sólidas", que se imparten de manera presencial y virtual