• 26 mayo, 2022 5:22 am

Radio Vida Familiar

Proclamando principios y valores para la familia

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¿Por qué un líder cristiano debería recibir capacitación teológica?

Si estamos apropiadamente formados, podremos presentar defensa de nuestra fe. Nuestro llamado es a que procuremos formar a los nuevos ministros cristianos, con el propósito de que desarrollen su trabajo con excelencia.

Si estamos apropiadamente formados, podremos presentar defensa de nuestra fe. Nuestro llamado es a que procuremos formar a los nuevos ministros cristianos, con el propósito de que desarrollen su trabajo con excelencia.

Charles Haddon Spurgeon (1834-1892) el famoso teólogo inglés, pasó a la historia por el ministerio que desarrolló. Se estima que evangelizó alrededor de 10 millones de personas y, a menudo predicaba, hasta 10 veces a la semana en distintos lugares.

Se desempeño como predicador, misionero, fue reconocido como erudito bíblico, escritor y pastor bautista reformado. Toda una leyenda, guardando las proporciones.

Ahora, algo que muchos desconocen es que no recibió educación teológica formal. Pese a ello, estableció un colegio de pastores. Estaba firmemente convencido de la necesidad que tienen los hombres y mujeres al servicio del Reino de Dios, de recibir formación.

De hecho, tenía una de las bibliotecas personales más grandes de Inglaterra, con 12,000 tomos. Era un lector voraz de la Biblia y de cuanto libro edificante encontraba en una librería. En esa dirección podemos afirmar que, aun cuando no fue a una institución teológica, se capacitó.

La urgencia de capacitarse obedece, entre otras, a las siguientes razones:

  • Crecimiento de las enseñanzas de error.
  • Herejías a partir de textos bíblicos descontextualizados.
  • Afán de notoriedad en una sociedad que privilegia los liderazgos, especialmente los que generan influencia.
  • Un interés denodado de figuración en una época en donde abundan la pastoritis, el profetitis y el apostolitis.
  • Infinidad de personas memorizan unos cuantos versículos y ya quieren pontificar en cuanto a doctrinas.

Los propios apóstoles de Jesús pasaron tres años a su lado recibiendo enseñanzas y hay otras que no quedaron consignadas en los libros (Juan 21: 25)

Por supuesto, hay quienes argumentan que “el conocimiento envanece”, sacando de contexto lo que escribió el apóstol Pablo a los creyentes de Corinto (1 Corintios 8: 1). Pasan por alto que todo aquello que aprendió el apóstol Pablo, fue valioso en el momento de dirigirse a los gentiles en sus diferentes viajes misioneros.

Hoy día existen muchas posibilidades de formarse teológicamente, incluso gratis. Un ejemplo es la plataforma que tiene a su disposición los Ministerios Vida Familiar y que podrá visitar en www.institutobiblicoministerial.com Hay sinnúmero de cursos que le cualificarán para desarrollar un adecuado servicio en la proclamación de las Buenas Nuevas de Salvación.

Aun cuando muchas denominaciones se esfuerzan por brindar instrucciones a sus líderes, enfrentan dos realidades: no cuentan con los docentes necesarios y los materiales educativos resultan costosos en el mercado.

No obstante lo anterior, hay que hacer el mejor esfuerzo. Recuerde que tenemos delante varios desafíos:

  • Una sociedad secular cada vez más capacitada. Es a ellos a quienes debemos llegar.
  • Se requiere de herramientas apropiadas para una adecuada interpretación de la Biblia.
  • Cuando no hay conocimiento –no solo memorización de pasajes escriturales—se pueden transmitir enseñanzas equivocadas, a las que el apóstol Pedro aludió en su época porque llevaban a la perdición (2 Pedro 3: 16)

Cabe entonces recordar la recomendación del apóstol Pablo:

“Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que maneja con precisión la palabra de verdad.” (2 Timoteo 2:15 | Nueva Biblia de Las Américas)

Es cierto, tenemos a disposición excelentes traducciones de la Biblia al español. Pese a ello, cuando vamos a utilizar un púlpito o espacio de enseñanza a otros creyentes, es importante que tengamos las bases suficientes para no navegar en las aguas de la ambigüedad. Eso sería muy grave.

La interpretación bíblica y la enseñanza no debe hacerse apresuradamente. Hacer exégesis requiere tiempo. Construir un buen bosquejo requiere tiempo. Aprender las reglas de retórica para comunicar efectivamente un mensaje requiere tiempo, práctica, y un buen maestro.

Uno no podría, por ejemplo, recomendarle a alguien que aplica inyecciones y cura heridas leves, que ejerza la medicina. “Con la práctica aprenderá más”, podríamos decirle, pero sería una locura. Igual ocurre con la formación de los ministros cristianos.

Cuando desestimamos esta necesidad, la de prepararnos, puede ocurrirnos lo de Apolos. Era un expositor elocuente. Sin embargo, los discípulos tuvieron que llamarlo aparte para instruirlo (Véase Hechos 18: 26)

Piense por un instante en los apóstoles. Tuvieron que luchar en contra de las herejías que se infiltraban en las iglesias del primer siglo. En los años posteriores al Señor Jesús, las doctrinas de error brotaron por todos lados, y pronto la Iglesia se llenó de idolatría y otros errores que la desviaron prácticamente por completo.

Si estamos apropiadamente formados, podremos presentar defensa de nuestra fe.

Nuestro llamado entonces, es a que procuremos formar a los nuevos ministros cristianos, con el propósito de que desarrollen su trabajo con excelencia.


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Fernando Alexis Jiménez

Fernando Alexis Jiménez es autor y conferencista cristiano. Coaching certificado por la organización John Maxwell Team. Junto con su esposa Lucero dirigen los "Ministerios Vida Familiar" enfocados en la proclamación de principios y valores para todos los componentes del hogar. Dirigen los Seminarios "Edificando Familias Sólidas", que se imparten de manera presencial y virtual