• 26 mayo, 2022 7:06 am

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Hombres y mujeres llamados a transformar la historia de la Iglesia


Los hombres y mujeres cuyos ministerios han marcado un antes y un después, dada su consagración a Dios, están llamados a marcar la historia. Jerónimo de Savonarola fue uno de ellos. Los registros hablan de su compromiso en la extensión del Reino de Dios.

Predicó a multitudes en una época en la que no había redes sociales. Lo hizo sin dejar de denunciar los vicios, la corrupción, los crímenes, las perversiones y el pecado en Florencia (Italia), lo mismo que en pueblos circundantes. Puso de relieve los graves errores del catolicismo de la época. Murió como mártir. Fue uno de los precursores de la reforma protestante. Pasó a la historia como un hombre de Dios. Nos referimos a Jerónimo de Savonarola (Ferrara 1452- Florencia 1498)

Las crónicas contemporáneas consignan que “Sus exaltados sermones atacaban con igual contundencia a la jerarquía eclesiástica, al papa, a la aristocracia y a las autoridades políticas, despertando la indignación revolucionaria de las masas. Cuando la invasión francesa de Toscana puso en peligro el poder de los Médicis, Savonarola contribuyó a expulsarlos de la ciudad mediante una revolución popular e intentó que los franceses continuaran su avance contra Roma.”

En torno a su ministerio, quienes lo conocieron testimoniaban de la coherencia que acompañó sus predicaciones y sus hechos. Todo gracias a que desarrolló intimidad con el Señor, en oración y el estudio sistemático de las Escrituras. Vivenció lo que aprendió.

Aun cuando sus padres querían que estudiara una carrera secular, su inclinación por la espiritualidad lo llevo a internarse en un monasterio de Boloña. Inició desde los oficios más humildes, en la cocina, hasta llegar a ser un expositor de la Palabra.

Muchas de sus conclusiones y revelaciones alrededor de las Escrituras, las escribía en las márgenes de la Biblia. Incluso, uno de sus distintivos era la memorización de largos pasajes bíblicos.

La religió católica, a cuyos líderes llamaba al arrepentimiento, promovió su enjuiciamiento. Por orden del Papa Alejandro VI, fue encarcelado y torturado, ahorcado y, posteriormente, se quemó su cadáver en la plaza pública.

Jerónimo de Savonarola denuncio el pecado en Florencia, Italia, durante la época renacentista.

LLAMADOS A MARCAR LA HISTORIA

Los hombres y mujeres cuyos ministerios han marcado un antes y un después, dada su consagración a Dios, están llamados a marcar la historia.

Jerónimo de Savonarola fue uno de ellos. Los registros hablan de su compromiso en la extensión del Reino de Dios.

Antes que él, en el año 34 de nuestra era, lo fue el apóstol Esteban. Murió apedreado a las afueras de Jerusalén como consecuencia de la aversión de los religiosos legalistas de la época, que no soportaban sus denuncias sobre el pecado y la salvación que hay en Cristo Jesús.

El evangelista Lucas escribe:

“Al oír esto, rechinando los dientes montaron en cólera contra él. Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, fijó la mirada en el cielo y vio la gloria de Dios, y a Jesús de pie a la derecha de Dios.  —¡Veo el cielo abierto —exclamó—, y al Hijo del hombre de pie a la derecha de Dios! Entonces ellos, gritando a voz en cuello, se taparon los oídos y todos a una se abalanzaron sobre él, lo sacaron a empellones fuera de la ciudad y comenzaron a apedrearlo. Los acusadores le encargaron sus mantos a un joven llamado Saulo. Mientras lo apedreaban, Esteban oraba. —Señor Jesús —decía—, recibe mi espíritu. Luego cayó de rodillas y gritó: —¡Señor, no les tomes en cuenta este pecado!  Cuando hubo dicho esto, murió.” (Hechos 7: 54-60 | NVI)

Esteban fue otro de quienes consagraron su vida a la proclamación de las Buenas Nuevas de Salvación en una época en la que no había redes sociales; ni siquiera ejemplares de la Biblia.

Fue fiel y, a pesar la oposición que enfrentó, siguió firme hasta el final, cuando cruzo el umbral hacia la eternidad.

Quienes vivían inmersos en el pecado, no aceptaron las críticas del fraile dominico, Jerónimo de Savonarola.

ENFRENTANDO LA OPOSICIÓN

No podemos esperar que una vida comprometida con Jesucristo vaya de la mano con la aceptación social. Por el contrario, es probable que nos convirtamos en blanco de las críticas, las burlas y la oposición.

El Señor Jesús lo advirtió claramente:

“Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.” (Juan 16:33 | RV 60)

Vivir la fe es un desafío en una sociedad como la nuestra, marcada por los antivalores. Pero debemos hacerlo, es decir, seguir adelante. Nada ni nadie deben detenernos. Es fundamental que, prendidos de la mano de Jesucristo, cumplamos nuestro ministerio.

Jerónimo de Savonarola y el apóstol lo hicieron. ¿Qué impide que sigamos sus pasos? Recuérdelo: estamos llamados a marcar la historia de la iglesia.

TAL VEZ LE FALTA ALGO…

Sí… es probable que todavía en su vida falte algo: aceptar a Jesucristo como su único y suficiente Salvador. Él le dará las fuerzas necesarias para cambiar. Con su ayuda, el hombre de hoy quedará en el ayer y verá nacer el hombre renovado, con una forma de pensar y actuar totalmente positiva, llena de fe y de esperanza.

Invitarlo a nuestro corazón es sencillo. Dígale: “Señor Jesucristo, te acepto como mi Señor y Salvador. Entra a mi vida y haz de mi la persona que tú quieres que yo sea. Gracias por perdonar mis pecados y ofrecerme una nueva oportunidad. Amén”.

Puedo asegurarle que su existencia no será la misma. Ahora le invito para que asuma el hábito de hablar con Dios cada día mediante la oración, leer la Biblia para entender qué principios de vida nos traza allí y acercarse a la congregación cristiana más próxima a usted.


© Fernando Alexis Jiménez – Ministerios Vida Familiar – #RadioVidaFamiliar


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Fernando Alexis Jiménez

Fernando Alexis Jiménez es autor y conferencista cristiano. Coaching certificado por la organización John Maxwell Team. Junto con su esposa Lucero dirigen los "Ministerios Vida Familiar" enfocados en la proclamación de principios y valores para todos los componentes del hogar. Dirigen los Seminarios "Edificando Familias Sólidas", que se imparten de manera presencial y virtual