Decídase a cambiar de forma eficaz y productiva

La luz echa fuera la oscuridad, revela lo que está presente e ilumina el camino hacia adelante. Debemos hacer lo mismo, reflejando la presencia del Salvador a través de nuestras palabras y conducta.

La luz echa fuera la oscuridad, revela lo que está presente e ilumina el camino hacia adelante. Debemos hacer lo mismo, reflejando la presencia del Salvador a través de nuestras palabras y conducta.

Solo cuando su esposa le anunció la decisión de divorciarse y llevarse con ella a los dos niños pequeños, Juan José cayó en cuenta de que el matrimonio se encontraba en crisis y que, en esa dirección, lo más probable era que perdería a su familia.

Había ocupado buena parte de su tiempo en el trabajo y, los fines de semana, para dedicarlo a sus amigos. “Generalmente me iba con ellos a tomar cerveza y a jugar billar. Llegaba los viernes y los sábados, muy tarde en la noche.”, relata.

Por su parte Lucía, su esposa, no ocultó el desencanto. “Lo había intentado de muchas maneras, pero mi él no entraba en razón. Creí que antes mis reclamos, iba a encender las señales de alarma, pero no ocurrió. Cuando le hablé de separarnos, ya estaba decidida”.

El hombre solo paso veinte días en esa condición de soledad. Se deprimía. Sentía la necesidad de estar junto a su cónyuge y sus hijos. Un dolor profundo embargaba su corazón. Cuando intentaba llamarla al teléfono, ella le colgaba.

En medio de la desesperación se rindió a Dios. Le pidió su ayuda para cambiar, pero, también, la recuperar su hogar. Y aun cuando debió clamar por algunas semanas más, la respuesta divina se produjo. Hoy viven unidos. Tienen dificultades, pero se puede asegurar que son una familia relativamente feliz.

ES ORA DE REORIENTAR SU VIDA

La necesidad de reorientar nuestra vida llega desde muchas direcciones. Puede ser que se esté tambaleando por una pérdida o que se esté escondiendo por la vergüenza que le produce el pecado o algún hábito auto destructivo.

Tal vez se sienta lastimado por una relación que terminó o sin propósito ahora que el nido está vacío. Tal vez esté atascado en un trabajo o preocupado por lo que vendrá. Sin importar lo que le haya llevado a este punto, es sensato tomar tiempo para reflexionar en cuanto a todas sus experiencias.

¿Quién estaría dispuesto a acompañarle en el proceso de reedificación?

Jesucristo trazó pautas específicas para sus discípulos. Más tarde, tras la crucifixión, hicieron lo mismo en su ausencia: se reunieron para orar y vivir la fe en Jerusalén, antes de recibir instrucción divina para desplegar el evangelio a otras regiones.

El primer paso es recibir a Cristo en su corazón y permitir que Él transforme su existencia, pero, también, sus relaciones familiares.

ADQUIERA FORTALEZA EN DIOS PARA AVANZAR

El proceso de cambio no es fácil. Implica romper con actitudes y pensamientos, la mayoría de ellos equivocados, que hemos ido alimentando por años.

A través de la oración y mediante la lectura de la Biblia, emprendemos un diálogo con Dios en el que hablamos y luego escuchamos su voz.

Él nos habla por la Palabra y, también, podemos sentirlo hablar a nuestro corazón a través del Espíritu Santo, guiándonos paso a paso hacia dónde quiere que vayamos.

Durante momentos intensos de su ministerio, el Señor Jesucristo se retiraba a menudo para estar a solas con el Padre. De hecho, durante el momento decisivo de su vida y ministerio, el Señor Jesús pasó tiempo en el jardín de Getsemaní, luchando con el Padre por el sufrimiento que iba a padecer (Lea Mt 26.36-46).

Por supuesto, también llevó consigo a tres de los discípulos, animándolos a velar y esperar porque “el espíritu está dispuesto, pero la carne es débil”.

El apóstol Pedro fue claro al advertir a los creyentes del primer siglo y a nosotros hoy:

“Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar” (1 Pedro 5:8).

El enemigo espiritual, Satanás, no desperdicia oportunidad para atacarnos. Más aún cuando estamos decididos a cambiar. Por ese motivo, debemos afirmarnos en el Señor.

DIOS DESEA UNA TRANSFORMACIÓN PARA TODOS

¿Sabía usted que Dios “quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad” (1 Timoteo 2:4)?

Él anhela que cada uno de nosotros viva de tal manera que influya en los demás para su bien espiritual.

El Señor Jesús utilizó dos palabras —sal y luz— para ilustrar nuestra misión. La sal, que da sabor y conserva la comida sobre la que se rocía, cambia de manera significativa el sabor. Los cristianos debemos hacer lo mismo, al difundir el atractivo de Cristo a quienes nos rodean.   

Él advierte que la “salinidad” de nuestra vida disminuirá si el pecado nos vuelve “insípidos” (Mateo 5:13).

El Señor Jesucristo también nos llama a ser luz, como lo fue Él en este mundo (Juan 1:4, 9).

La luz echa fuera la oscuridad, revela lo que está presente e ilumina el camino hacia adelante. Debemos hacer lo mismo, reflejando la presencia del Salvador a través de nuestras palabras y conducta.  

Es la mezcla de la sal y la claridad de la luz lo que nos da poder. Nuestra integridad —quiénes somos incluso cuando nadie está mirando— ayuda o daña nuestra capacidad de tener una influencia positiva.

DEPENDA DE DIOS EN ADELANTE

El proceso de cambio y crecimiento no es el fruto de nuestras buenas intenciones o de la fuerza de voluntad.

Si nos afincamos en esos recursos humanos, inevitablemente nos veremos envueltos en el fracaso y la frustración.

Si logramos avances, es porque Dios nos perdona por Su Gracia y nos fortalece para avanzar. Nuestra decisión debe enfocarse en renunciar al pecado y emprender esa nueva vida que el Señor nos ofrece.

Usted merece una mejor vida. Tal como Dios la tuvo en mente desde antes de la creación. De el primer paso hacia esa existencia renovada.

Cuando nos arrepentimos, nuestra vida personal, espiritual y familiar es afectada positivamente. Es fruto de la decisión de renunciar a una pecaminosidad voluntaria (Lea Mateo 3: 5-8) la clave es recibir a Jesucristo como nuestro Señor y Salvador. Decídase hoy por Jesús en su vida y en su corazón.


© Fernando Alexis Jiménez | Ministerios Vida Familiar | #RadioVidaFamiliar


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Fernando Alexis Jiménez

Fernando Alexis Jiménez

Fernando Alexis Jiménez es autor y conferencista cristiano. Coaching certificado por la organización John Maxwell Team. Junto con su esposa Lucero dirigen los "Ministerios Vida Familiar" enfocados en la proclamación de principios y valores para todos los componentes del hogar. Dirigen los Seminarios "Edificando Familias Sólidas", que se imparten de manera presencial y virtual

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