Someta su economía en manos de Dios

Someta su economía en manos de Dios

En medio de las crisis que prevalecen en el ámbito familiar por cuenta de las finanzas, es imperativo que analicemos a la luz de la Biblia qué debemos hacer.


Fernando Alexis Jiménez | Editor de la Revista Vida Familiar


Basta que consulte estudios serios alrededor de las principales causas de divorcio para descubrir que un común denominador es el manejo de la economía. Las finanzas en el hogar, que pueden estar inclinadas a la escasez o al mal manejo de lo que hay en la cuenta bancaria, desencadenan diferencias hasta convertirse en verdaderas batallas campales.

Eventualidades como que se haga una mala compra o, quizá, uno de los cónyuges quede sin empleo, genera tensiones en la relación.

También las dificultades se avivan cuando uno de los componentes de la pareja o del hogar enfoca sus desvelos en la economía únicamente.

Cabe aquí acudir a las Escrituras, en las que encontramos una enseñanza trascendente del Señor Jesucristo:

“Nadie puede servir a dos señores, pues menospreciará a uno y amará al otro, o querrá mucho a uno y despreciará al otro. No se puede servir a la vez a Dios y a las riquezas. Por eso les digo: No se preocupen por su vida, qué comerán o beberán; ni por su cuerpo, cómo se vestirán. ¿No tiene la vida más valor que la comida, y el cuerpo más que la ropa?  Fíjense en las aves del cielo: no siembran ni cosechan ni almacenan en graneros; sin embargo, el Padre celestial las alimenta. ¿No valen ustedes mucho más que ellas?  ¿Quién de ustedes, por mucho que se preocupe, puede añadir una sola hora al curso de su vida? ¿Y por qué se preocupan por la ropa? Observen cómo crecen los lirios del campo. No trabajan ni hilan; sin embargo, les digo que ni siquiera Salomón, con todo su esplendor, se vestía como uno de ellos. Si así viste Dios a la hierba que hoy está en el campo y mañana es arrojada al horno, ¿no hará mucho más por ustedes, gente de poca fe? Así que no se preocupen diciendo: “¿Qué comeremos?” o “¿Qué beberemos?” o “¿Con qué nos vestiremos?” Los paganos andan tras todas estas cosas, pero el Padre celestial sabe que ustedes las necesitan. Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas.” (Mateo 6:24-33 | NVI)

Cuando nuestra familia está en manos de Dios y de verdad la hemos sometido a Su voluntad, todo cuanto se relaciona con las finanzas comienza a ser parte de Su agenda y control divinos. Confiemos que Él hará lo correcto.

El asunto central es tener confianza plena en el Señor y en Sus designios. Crecer y permitir que Él tome el control.

LAS FINANZAS FAMILIAS SON IMPORTANTES

No caigamos en el error. Las finanzas son importantes más no prioritarias en el matrimonio y las relaciones familiares. Lo esencial es crecer en amor mutuo todos.

El autor y conferencista, Neil T. Ánderson, escribe:

“El dinero y el matrimonio siempre van juntos, pero no siempre se mezclan bien, En lo profundo del alma humana hay un deseo de tener seguridad. Deseamos saber si estamos seguros y bien cuidados. Deseamos protección de todo cuanto amenaza nuestro sistema de vida.”

Piense por un instante que el dinero no debería destruir las relaciones familiares:

  • Los recursos materiales pueden desaparecer rápidamente, en un abrir y cerrar de ojos.
  • Factores externos ajenos a nuestra voluntad pueden quitarnos todo cuanto conseguimos con muchos años de esfuerzo.

La economía, entonces, debe ser puesta en una balanza.

TODO LABERINTO TIENE UNA SALIDA

Es importante hacer un alto en el camino. Evaluarnos. Con ayuda del Señor podemos encontrar salidas que no se circunscriben únicamente a discutir. Antes de caer en esa trampa debemos nota del consejo bíblico:

“Sean, pues, aceptables ante ti mis palabras y mis pensamientos, oh Señor, roca mía y redentor mío.” (Salmo 19: 14 | NVI)

Si bien es cierto hay momentos en los que gozamos de la prosperidad, habrá etapas que pudieran estar marcadas por la escasez.

EL VALOR DEL CONTENTAMIENTO

Cuando somos conscientes de que lo material es efímero, no permitimos que el dinero ocupe el primer lugar en la relación familiar. Seria un verdadero equívoco.

En esa dirección le animo a leer el texto del apóstol Pablo a Timoteo:

“Es cierto que con la verdadera religión se obtienen grandes ganancias, pero solo si uno está satisfecho con lo que tiene. Porque nada trajimos a este mundo, y nada podemos llevarnos. Así que, si tenemos ropa y comida, contentémonos con eso.  Los que quieren enriquecerse caen en la tentación y se vuelven esclavos de sus muchos deseos. Estos afanes insensatos y dañinos hunden a la gente en la ruina y en la destrucción. Porque el amor al dinero es la raíz de toda clase de males. Por codiciarlo, algunos se han desviado de la fe y se han causado muchísimos sinsabores.” (1 Timoteo 6:6-10 | NV)

Alrededor del tema económico el autor plantea:

  • La importancia de disfrutar lo que tenemos hoy.
  • Reconocer que lo material es transitorio.
  • Se agradecidos con Dios por la provisión diaria.
  • No caer en la tentación de enriquecernos para satisfacer los anhelos de la carne.
  • Reconocer que el amor desmedido por lo material puede llevarnos a la ruina.
  • Mantenernos alerta frente a la codicia que nos aleja de la fe.

Aun cuando comprendemos la importancia de la economía es esencial que hagamos viva en nuestra existencia, la enseñanza de la Palabra:

“… hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.” (Mateo 6: 10 | NVI)

Tenga en cuenta que amar lo material, incluso por encima de la familia, resulta destructivo.

DEFINIR VERDADERAS PRIORIDADES

Cuando la escasez de recursos económicos prima en las familias, hay problemas; pero, también, cuando abundan. Generalmente enfrentamos dificultades para llegar a un punto de equilibrio.

En la primera carta del apóstol Pablo a Timoteo leemos:

“Los que quieren enriquecerse caen en la tentación y se vuelven esclavos de sus muchos deseos. Estos afanes insensatos y dañinos hunden a la gente en la ruina y en la destrucción.” (1 Timoteo 6: 9 | NVI)

En lo que hace al dinero debemos pedirle a Dios sabiduría para administrarlo o que nos permita encontrar una salida frente a la escasez.

En todos los casos, lo apropiado es que los recursos se conviertan en un instrumento al servicio del Reino, para ayudar en su expansión.

Los tres enemigos que enfrentamos se sintetizan en tres palabras sencillas, pero contundentes:

  • Codicia
  • Avaricia
  • Ambición

Parecen similares, pero no son lo mismo. Para ampliar el panorama, les invitamos a considerar lo que plantea el autor y conferencista, Neil T. Anderson:

“La enorme verdad es que el amor al dinero trae problemas y más problemas a nuestro matrimonio y vida familiar. El problema en adquirir todo lo que nos gusta, estriba en que no tenemos en cuenta a Dios.”

Nuestro amor al Padre debe estar por encima de la inclinación al dinero, que nos aleja a nosotros y a nuestra familia de Él. Lo que no podemos pasar por alto es que Dios es el dueño de todo, incluso de nuestra economía. Somos únicamente administradoras.

Cuando los principios divinos en torno a las finanzas, toman fuerza en nuestro ser y el panorama cambia. Todo parte de una decisión sencilla, pero impactante: someternos en manos de Dios. Jamás pierda de vista el hecho de que Él sabe cómo hacer las cosas bien.


Escuche las transmisiones diarias de Vida Familiar haciendo Clic Aquí


 

Fernando Alexis Jiménez

Fernando Alexis Jiménez

Fernando Alexis Jiménez es autor y conferencista cristiano. Coaching certificado por la organización John Maxwell Team. Junto con su esposa Lucero dirigen los "Ministerios Vida Familiar" enfocados en la proclamación de principios y valores para todos los componentes del hogar. Dirigen los Seminarios "Edificando Familias Sólidas", que se imparten de manera presencial y virtual