Camine hacia la libertad de una vida inmoral

La inmoralidad resulta altamente destructiva para nuestra vida y la familia, en su conjunto. Es hora de tomar conciencia si le hemos abierto puertas a la maldad. Con ayuda de Dios podemos ser libres.

La inmoralidad resulta altamente destructiva para nuestra vida y la familia, en su conjunto. Es hora de tomar conciencia si le hemos abierto puertas a la maldad. Con ayuda de Dios podemos ser libres.


Fernando Alexis Jiménez | Editor de la Revista Vida Familiar


¿Qué deberíamos hacer cuando tomamos conciencia de que hemos abierto alguna puerta a la inmoralidad en nuestra vida personal y familiar? El primero y más importante paso es asumir un arrepentimiento sincero delante de Dios. El segundo, permitirle que tome el control absoluto de nuestro ser y de la familia.

Permítanos compartir el texto que escribió el rey David reconoció su cúmulo de errores, derivados de la inmoralidad sexual:

“Ten compasión de mí, oh Dios, conforme a tu gran amor; conforme a tu inmensa bondad, borra mis transgresiones.  Lávame de toda mi maldad y límpiame de mi pecado.   Yo reconozco mis transgresiones; siempre tengo presente mi pecado.  Contra ti he pecado, solo contra ti, y he hecho lo que es malo ante tus ojos; por eso, tu sentencia es justa, y tu juicio, irreprochable.  Yo sé que soy malo de nacimiento; pecador me concibió mi madre.” (Salmo 52:1-5 | NVI)

Tome nota de los aspectos que deja planteados el rey David en ese capítulo 51 de los Salmos:

  • Atesorar un pecado oculto resulta destructivo en todas las áreas de nuestra vida.
  • Es necesario confesar nuestros pecados delante de Dios.
  • El perdón de Dios trae paz a nuestras vidas.
  • Cuando Dios nos perdona, nos ve justos.
  • Nuestro corazón es transparente delante de Dios.
  • Dios nos permite vencer las tentaciones cuando dependemos de Él.

El autor y conferencista, Neil T. Ánderson, escribe:

“El pecado secreto en la tierra es el escándalo abierto en el cielo. Dios no permitirá que sus hijos vivan en oscuridad por mucho tiempo, porque Él sabe que la oscuridad los comerá vivos.”

Probablemente reconoce que la inmoralidad ha tomado fuerza en su vida. Quizá desde hace mucho tiempo. Hay cosas que no tiene claras en torno a cuándo comenzó a caminar por ese sendero. Pídale a Dios en oración que le revele hechos que marcaron su existencia y, conforme Él se los muestre, vaya pidiendo perdón por cada uno de ellos. Es un paso para ser libres.

MANTENERNOS ALERTA

Quizá se pregunte por qué deberíamos cuidarnos de la inmoralidad sexual que destruye nuestra vida, el matrimonio y afecta a toda la familia. Alrededor la Palabra de Dios es clara:

“Pero el cuerpo no es para la inmoralidad sexual, sino para el Señor, y el Señor para el cuerpo.  Con su poder Dios resucitó al Señor, y nos resucitará también a nosotros. ¿No saben que sus cuerpos son miembros de Cristo mismo? ¿Tomaré acaso los miembros de Cristo para unirlos con una prostituta? ¡Jamás! 16 ¿No saben que el que se une a una prostituta se hace un solo cuerpo con ella? Pues la Escritura dice: «Los dos llegarán a ser un solo cuerpo». Pero el que se une al Señor se hace uno con él en espíritu.  Huyan de la inmoralidad sexual. Todos los demás pecados que una persona comete quedan fuera de su cuerpo; pero el que comete inmoralidades sexuales peca contra su propio cuerpo. ¿Acaso no saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo, quien está en ustedes y al que han recibido de parte de Dios? Ustedes no son sus propios dueños; fueron comprados por un precio. Por tanto, honren con su cuerpo a Dios.” (1 Corintios 6: 13-20 | NVI)

Nuestro cuerpo redimido por la obra del Señor Jesús le pertenece a Dios.

“ Y, si el Espíritu de aquel que levantó a Jesús de entre los muertos vive en ustedes, el mismo que levantó a Cristo de entre los muertos también dará vida a sus cuerpos mortales por medio de su Espíritu, que vive en ustedes.” (Romanos 8: 11 | NVI)

Si somos conscientes que somos templo del Espíritu Santo, es necesario reflexionar que ofendemos a Dios cuando incurrimos en la inmoralidad sexual.

PODEMOS VENCER LA TENTACIÓN

Gracias a la obra del Señor Jesucristo en la cruz, morimos al pecado y emprendemos una nueva vida, un proceso maravilloso que nos permite tener victoria sobre el pecado:

“De la misma manera, también ustedes considérense muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús.  Por lo tanto, no permitan ustedes que el pecado reine en su cuerpo mortal, ni obedezcan a sus malos deseos. No ofrezcan los miembros de su cuerpo al pecado como instrumentos de injusticia; al contrario, ofrézcanse más bien a Dios como quienes han vuelto de la muerte a la vida, presentando los miembros de su cuerpo como instrumentos de justicia.” (Romanos 6: 11-13 | NVI)

Como lo anota el apóstol Pablo, fuimos llamados a experimentar libertad:

“Les hablo así, hermanos, porque ustedes han sido llamados a ser libres; pero no se valgan de esa libertad para dar rienda suelta a sus pasiones. Más bien sírvanse unos a otros con amor.” (Gálatas 5: 13 | NVI)

El Señor Jesucristo nos guía a la libertad cuando reconocemos el pecado, en este caso específico, la inmoralidad. Rendidos a Él, rompe todas nuestras ataduras (2 Timoteo 2: 25, 26; 1 Tesalonicenses 4: 3-5).


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Fernando Alexis Jiménez

Fernando Alexis Jiménez

Fernando Alexis Jiménez es autor y conferencista cristiano. Coaching certificado por la organización John Maxwell Team. Junto con su esposa Lucero dirigen los "Ministerios Vida Familiar" enfocados en la proclamación de principios y valores para todos los componentes del hogar. Dirigen los Seminarios "Edificando Familias Sólidas", que se imparten de manera presencial y virtual